Porque sabemos lo que queremos pero no sabemos muy bien cómo conseguirlo.

Ninguno de nosotros tenemos claro exactamente en qué consiste una desconferencia, y todos tenemos ideas sobre cómo organizarla, cómo preparla y cómo participar. En vez de estructurar hasta el más mínimo detalle el devenir de la primera experencia, como desconferenciantes creemos que es mejor esbozar una serie de principios conductores que inspiren a los participantes a aportar lo mejor de ellos mismos.

El primero bien podría ser “Todo se puede mejorar”.

Otro de los principios que tenemos claros es la “total difusión” en abierto de las sesiones.